PELICULEROS

lunes, 17 de noviembre de 2008

La mejor película de 2008


Ya podemos respirar tranquilos...o mucho cambian las cosas y en Diciembre se estrena un peliculón (cosa que viendo la cartelera, dudo mucho) o ya tenemos a la mejor película de 2008. Y es que pocas veces se encuentra uno una joya como Let the rigth one in, o como se llamará en España, Déjame entrar en referencia a la invitación que los vampiros necesitan para poder entrar en un lugar. Porque esta fascinante película es la historia de amor entre un niño, maltratado por sus compañeros de colegio, y su misteriosa nueva vecina que resulta ser una niña vampiro. Una auténtica bizarrada de argumento que acaba siendo un emotivo cuento sobre el primer amor, una película mucho más romántica y emotiva que cualquier drama, y eso a pesar de que se alternan secuencias dramáticas y románticas con otras donde la niña protagonista se dedica a romper cuellos, chupar sangre y destrozar a sus víctimas. Una mezcla rara que funciona a la perfección y que demuestra que aún se pueden decir cosas nuevas y ser originales en un arte tan trillado como es el cine de terror.

Los nevados paisajes de Suecia dan forma a esta peculiar historia de amor y sangre que parece dirigida por el mejor M.Night Shyamalan ¿Por qué? Porque el director, Thomas Alfredson, utiliza unos planos bonitos a rabiar, extraordinariamente bien fotografiados, con un uso único del Scope y de los colores (esa nieve blanca en continuo contraste con el azul que viste el niño y el rojo sangre de la niña) y alguna que otra imagen que desde ya es historia del cine de terror reciente: el plano acuático en la piscina es, sencillamente, un prodigio y debería ser estudiado en todas las escuelas de cine del mundo.

Lo más curioso es que Déjame entrar funciona a varios niveles, y en todos ellos triunfa:
-como cine social dibuja un retrato espeluznante sobre esos chavales hijos de la grandísima puta que se dedican a martirizar en el colegio al más débil. El pobre Óscar, el niño protagonista, vive un auténtico infierno que no tiene nada que envidiar al mundo de los vampiros. La puerca realidad, que es más aterradora que cualquier monstruo.
-como historia de amor es, sencillamente, un prodigio y una maravilla. La relación de Óscar y Eli, la niña vampira, alcanza una emoción y una ternura impensables al leer la sinopsis de la película. Las conversaciones que los dos tienen a través de la pared mediante el código morse, son una de las cosas más bonitas que un servidor ha visto en los últimos años en un cine.
-como película de terror, da miedo...y mucho. Los asesinatos son escalofriantes, alguna que otra secuencia provoca que uno no apague la luz del dormitorio en toda la noche y el uso que la historia hace de los gatos es escalofriante.
Pero lo más grande de Déjame entrar es que logra que se te salte la lagrimita un segundo después de haberte puesto los pelos de punta. Que innova y te hace sentir partícipe de una maravilla, de algo original, de una película que sentará las bases de muchas otras que le seguirán y le copiarán. Déjame entrar es la gran demostración de que el terror puede ser un género extraordinario y darle de hostias en la cara a todos esos pedorros intelectuales y absurdos que lo consideran un género menor.
A España no llegará hasta 2009 (aún no se sabe la fecha de estreno exacta) pero ya está arrasando en festivales, entre ellos el Festival de Cine de Terror de San Sebastián, el de Tribeca, el de Sitges o el de Málaga donde el jueves pasado consiguió los premios de mejor película y de mejor director. Señoras y señores, en 2009 tienen una cita ineludible con la que, para mí, es de lejos la mejor película de 2008...
El tráiler:


5 comentarios:

Jomve dijo...

No sé si estaré entre esos 'intelectuales pedorros y absurdos' que mencionas pero por si lo has olvidado te recuerdo algo: hay bastante gente (mucha?) a la que no le gusta pasar miedo en el cine, simplemente porque es una sensación desagradable que no conduce a nada positivo. Es un juego que no me divierte. Tampoco sé si el cine de terror es un género mayor o menor pero como estoy en el grupo anterior, sé que no me interesa.

Jota dijo...

Querido jomve,

no creo que estés en el grupo de esos intelectuales, a los que yo considero que si vieran ciertas películas que ellos admiran mucho y les quitáramos los créditos, las pondrían a parir.

Completamente respetable el que el cine de terror no te guste porque te resulte desagradable pasarlo mal en una sala. Pero sí es cierto que hay muchísimos críticos y supuestos cinéfilos, entre ellos muchos profesores de mi facultad, que lo consideran un género menor. Una cosa es que no guste pasarlo mal (como es tu caso) y otra bien distinta negarle las virtudes sólo por pertenecer a ese género. Desde el principio de la historia del cine hemos podido ver grandes obras maestras que son visualmente y narrativamente extraordinarias, muchas de ellas incluso han sentado cátedra en el séptimo arte en general, no sólo en el de terror: "Nosferatu", "Psicosis", "Tiburón", "La noche de los muertos vivientes", "Alien, el octavo pasajero", "El exorcista", "Los Otros", "El sexto sentido", "El proyecto de la bruja de Blair"...y un millón de títulos más que ahora no pega decir por aquí.

Pero te entiendo, mi madre es igual que tú....odia el terror porque para ella el cine la tiene que evadir y no hacer que no pueda dormir por la noche. A mí, sin embargo, me apasiona...

Puntos de vista diferentes...

Un placer este encuentro de opiniones contigo, como siempre.

Un abrazo

amador dijo...

Eso de que una sensación, a priori incómoda o desagradable, dé lugar al rechazo, es algo muy relativo. Yo pienso que es eso precisamente su atractivo. El pánico, la intriga, el miedo, el terror... son constantes no sólo en el cine, sino en multitud de actividades destinadas al ocio. Basta con darse una vuelta por un parque de atracciones o ver la cantidad de adeptos que arrastran cada día más los denominados "deportes de riesgo". Es un tema que daría para muchas tesis, pero estoy seguro de que ya se han escrito.

Trasladado al cine, y analizando la historia del mismo, me parece del todo absurdo que alguien pueda plantearse aún que este género sea algo "menor" cuando es tan antiguo como el propio séptimo arte y ha estado siempre ligado a él.
El cine se sirve siempre, en mayor o menor medida, de jugar con la intriga, el miedo o el terror... por algo será.

Jomve dijo...

No tengo reparo en aceptar que el cine de terror haya aportado novedades importantes desde el punto de vista visual y narrativo. A pesar de que pasar miedo en el cine no es lo mío, esas películas que mencionas las he visto casi todas, claro. No tengo problemas en cambio con el cine social y político que a vosotros no os suele gustar. En el cine caben muchas cosas y me pueden emocionar casi todas..:)

Y como tú tienes que saberlo casi todo sobre el cine, aunque el de terror no te gustara deberías verlo igualmente. Suerte que tienes que además te gusta :)

Jota dijo...

Estimado jomve,

esta vez no te puedo dar la razón de ningún modo. Yo nunca he dicho que no me guste el cine social (de hecho, Fernando León es uno de mis directores de cabecera a excepción de la soporófera y sobrevaloradísima "Los lunes al sol")...sólo digo que me jode sobremanera que haya un sector, muy numeroso le pese a quien le pese, y del público que sólo porque una película se inscriba en un género supuestamente serio (drama, cine social...) ya da por hecho que se trata de una película mejor que el resto. Sólo tienes que ver los premiados de cada año (en casi todas las Asociaciones, no sólo en los Oscar) para ver que llevo gran parte de razón.

Soy un voraz consumidor de todo tipo de cine y sólo evito prejuicios varios.

Exceptuando el porno, no hay género que no me guste como tú dices.

Un abrazo amigo...