PELICULEROS

lunes, 13 de octubre de 2008

La herencia de un genio


Era imperdonable que en casi un año de vida que tiene este blog aún no le hubiera dedicado una actualización a la que es mi película de cabecera y la culpable de que mi madre me dijera por primera vez, después vendrían muchas más, eso de que "a ti te gustan películas mu raras, niño" Se trata de la obra póstuma de uno de los últimos genios de verdad del séptimo arte, la genial e incomprendida Eyes Wide Shut.

Vi Eyes Wide Shut por primera vez con 17 años, en una sala semivacía, y eso que era el fin de semana del estreno, y donde los espectadores me miraban con cara rara. De hecho, a la señora mayor que tenía a mi lado la pillé un par de veces mirándome con cara de "American Pie la están poniendo en la sala de al lado" A mí plin, peor fue la cara de la taquillera del cine donde fui a ver Los puentes de Madison con 13 años. El caso es que aquel día descubrí lo que significaba de verdad la palabra fascinante. Y es que es empezar a ver Eyes Wide Shut y no poder separar los ojos de la pantalla, de la gran Nicole antes de que decidiera estirarse como un chicle Boomer, de Tom Cruise antes de que descubriera que la mejor manera de tirar una carrera por el váter es subirse a un sofá y de una de las historias más extrañas, morbosas y fascinantes que un servidor ha podido ver en un cine.

Y es que a Eyes Wide Shut hay que saber entenderla. Porque ¿quién no ha tenido una fantasia sexual que no se ha atrevido a contar a nadie? Uno de esos sueños eróticos con un desconocido con el que sólo hemos cruzado una mirada durante un segundo pero que ha despertado nuestros más bajos instintos. Pues esa es la premisa de la última genialidad de nuestro amigo Kubrick, la fantasia que una mujer casada, y aparentemente feliz en un matrimonio burgués, le revela a su marido durante un cuelgue de porro. Y el marido (un espléndido Tom Cruise digan lo que digan) demuestra lo liberal y comprensivo que es largándose durante una noche a intentar vengarse de una infidelidad imaginada con una infidelidad real. Así pasará por una puta, un pederasta que le ofrece a su hija, una clienta (él es doctor) que se lo quiere trincar delante del cadáver de su padre al que él ha ido a diagnosticar la defunción y, en la secuencia estrella, una orgía llena de gente poderosa que se oculta detrás de unas aterradoras máscaras inexpresivas. Todo esto para que Kubrick haga una radiografía apasionante sobre el poder del sexo en nuestras vidas y sobre las obsesiones y fantasmas de un matrimonio que podría ser cualquiera.

El señor Kubrick se despidió con este pedazo de obra maestra donde yo hubiera pagado millones por ver el rodaje. ¿Por qué? Porque hizo todo lo que hace un genio del cine como dios manda:

-¿Qué digo que me da miedo coger un avión porque por mis santos cojones no me muevo de Londres? No pasa nada, soy Kubrick y mandado reconstruir Nueva York en Inglaterra. ¿Qué el presupuesto se dispara? ¡¡Qué mas da!! Que yo hice Espartaco así que mucho cuidadito conmigo...

-¿Qué hago que Tomás Cruise repita más de 80 veces una toma? Pues que no se queje, que por lo menos no hago que casi acabe en un centro psiquiátrico como a Shelley Duvall en El Resplandor.

-¿Qué les coloco a la Warner una película de dos horas y media sobre los fantasmas sexuales de una pareja haciéndosela pasar por una superproducción de verano? Pues que les den que para eso soy de los pocos autores que puede hacer llegar sus películas a un multicines.

-Y que nadie me rechiste que para eso he conseguido que dos actores, Nicole Kidman y Tom Cruise, alcancen un clímax irrepetible en su carrera con dos interpretaciones legendarias y fascinantes. Y eso sin contar la master-class de cine que soy con los veinte minutos de la secuencia de la orgía, un momento mítico del cine reciente.

¡¡Qué grande eres Kubrick!! Sigue velando por nuestros sueños cinéfilos estés donde estés...

No podías haberme dejado una herencia mejor que Eyes Wide Shut.


1 comentario:

Shura dijo...

El personaje de Tom en esa peli me da un poco de penilla... se obsesiona mogollón con lo que sería un 'What if..?' de su relación.

Hoy en día esas fantasías se vuelcan en internet, vamos, no me cabe duda de que una orgía de ese calibre se convocaría por foros o chats, y el personaje de Nicole tal vez daría rienda suelta a sus fantasías a través de una webcam, por ejemplo.