PELICULEROS

viernes, 10 de octubre de 2008

La dulce Norma Jean Baker


"Elevemos una plegaria por Norma Jean. Ella ha muerto"


Jim Dougherty


Siempre he tenido una extraña fascinación por el personaje de Marilyn Monroe. Y digo personaje porque la señorita Norma Jean Baker fue capaz de reinterpretarse a sí misma y ser mejor actriz en la vida real como Marilyn que en la multitud de rubias tontas que le tocó interpretar en la vida real. Desde que mi madre me puso Con faldas y a lo loco a los 11 años ya me fascinó esa rubia explosiva y sexual pero con un don inimitable para la comedia y para parecer lerda. Y así empecé a desear saber más sobre esa tal Marilyn y con los años fuí descubriendo que fue un sex-symbol que sólo quería que la amaran pero que nunca lo consiguió, la fragilidad en persona disfrazada en un cuerpo que respiraba sexo por los cuatro costadas y un mito que no fue capaz de volver del paseo por el lado oscuro del sueño americano por el que se había acostumbrado a pasear. Una niña asustada detrás del mayor icono cinematográfico de la historia del cine. Un pasaporte caro a la inmortalidad que ella cumplió a rajatabla: vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver. No sé si la frase se acuñó en su honor pero le va como anillo al dedo.


La dulce Marilyn....





Últimamente me tiene obsesionado la lectura de la novela Los inmortales de Michael Korda. Se trata de una ficción muy real donde a través de un personaje inventado, el relaciones públicas del presidente Kennedy, se nos muestra la historia de amor entre Marilyn y Jack Kennedy mientras asistimos a una radiografía cruel pero conmovedora de los últimos años de vida de la rubia de oro. Una novela magistral como pocas donde descubrimos a una Marilyn inteligentísima, vulnerable a más no poder pero también dura y contradictoria además de una mujer completamente consciente del papel de tonta que le tocaba jugar en Hollywood. Los inmortales, fruto de una investigación exhaustiva del autor, es como un agujero secreto por el que te asomas a las bambalinas de la política y el cine en EEUU...para descubrir una visión nada complaciente del país de los sueños y de sus estrellas. Fascinante es decir poco, hacía tiempo que no leía nada parecido.


Un ejemplo de la radiografía, entrañable pero nada complaciente, que hace de Marilyn son algunos de los siguientes pasajes del libro:


"-No es solo la gente. Son los periodistas. Me siguen a todas partes. Es una especie de convoy, con descapotables para los fotógrafos. -Parecía a punto de echarse a llorar. Jamás conocí a nadie, ni siquiera en el mundo del espectáculo, que pareciera tan desolado como ella cuando se ponía triste."


"Pareció decepcionada aunque no con el corazón destrozado. Marilyn era un producto del cine, alguien para quien la ilusión era esencial, lo cual explica, creo, sus frecuentes tropiezos con la cara oscura de la vida."


"La gente con Marilyn no era en absoluto hostil. De alguna forma Marilyn representaba su sueño, el símbolo de todas las cosas inalcanzables que quiere la gente corriente: erotismo, glamour, fama, dinero, felicidad; o tal vez fuera la prueba viviente de que una persona corriente podía alcanzar todo eso. Era un sex symbol, eso seguro, pero también era bastante más que eso. Rita Hayworth era un sex symbol, Jean Harlow lo había sido, pero Marilyn era la chica de al lado que se había convertido en estrella, la mujer que siempre has deseado si eras hombre, la que siempre has soñado ser si eres mujer. Su erotismo era sólo una parte de su atractivo: ella era, a su manera, una muestra de aquel amorfo anhelo nacional al que llamamos el sueño americano."





Nada más que añadir...


Yo ya intenté darle a Norma Jean Baker mi particular homenaje en Varices. Los que habéis visto el corto sabéis de lo que hablo, los que no podéis descubrirlo pinchando aquí...

Dulces sueños Norma Jean Baker...


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