PELICULEROS

martes, 16 de septiembre de 2008

Diario de rodaje, Vol.2

Esta semana hemos pasado el ecuador del rodaje deLos minutos del silencio, el primer largometraje de Rafael Robles Rafatal donde yo estoy encargado de la realización del making of y las entrevistas al equipo técnico y artístico junto a Sinuhe y Alberto Gómez.

Deciros que estoy disfrutando como un crío de dos años es quedarme corto. E insistir en que estoy aprendiendo más que con Espinete, los Lunnies y la plantilla entera de Barrio Sésamo juntos es ser ya un poco redundante. La experiencia está siendo brutal, enriquecedora, divertidísima y fascinante...me encantaría poder poneros mil fotos del rodaje pero quiero dejar ese privilegio a ese gran director que es Rafa.

Eso sí, no me podía quedar sin compartir en este mi rincón la experiencia de hoy. Y es que si un rodaje para mí es como un juego lo de hoy ha sido como cuando entrábamos de pequeños a la casa abandonada del huerto de Capachero y nos poníamos a contar historias de miedo a pesar de que nos cagábamos vivos. A las 8:30 de la mañana Sinuhé y yo llegábamos al Sanatorio Marítimo de Torremolinos donde vamos a grabar durante días algunas de las secuencias más importantes de la película. El jefe de producción nos manda al pabellón 1 y allá que vamos para descubrir un inmenso edificio abandonado desde hace más de 20 años y donde el equipo de arte ha hecho un trabajo espectacular al convertir parte de sus habitaciones en una reproducción exacta de un hospital de pueblo. Chapeau por ellos, sois grandes. Eso sí, no hemos podido evitar la tentación de explorar como críos toda la parte del hospital que aún sigue abandonada y Laila, Sinu y yo hemos emprendido una búsqueda que hubiera hecho las delicias de Iker Jiménez. Sobretodo cuando encontramos el área de maternidad y descubrimos imágenes como estas (a mí especialmente me dio pánico una especie de silla de hierro que parecía una reproducción exacta del garrote vil) :








Laila comenta que menos mal que no tenemos que rodar ahí de noche. La verdad es que el lugar pone los pelos de punta de día, no quiero imaginármelo de noche aunque la situación puede ser divertida: un equipo de rodaje de una película desaparece misteriosamente en el pabellón abandonado de un sanatorio. Mientras pienso esto no puedo evitar mirar una bañera cubierta de suciedad. Ves demasiadas películas de terror, me digo a mí mismo cuando mi imaginación se dispara. No tardamos ni diez minutos en hacer el gran descubrimiento: unas celdas de seguridad cubiertas de polvo y suciedad donde se supone que encerraban a los presos más peligrosos. El espectáculo es este:


Sinuhé atrapado en una de las agradables celdas


Más miedo aunque nos lo estamos pasando bomba. Una chica de producción se acerca a nosotros y nos comenta que el día anterior se pasó por el pabellón una mujer que estuvo ingresada de pequeña allí. Le comentó a los de producción que a los niños los ataban a las camas, les pegaban y los encerraban...A Laila y a mí nos cambia la cara, no puedo evitar preguntarle que a qué hora está previsto terminar de rodar en el pabellón. Ella me dice que a las 20:00, yo le respondo que si la cosa se retrasa y se nos hace de noche allí lo voy a pasar muy, muy, muy mal. Afortunadamente se respeta el plan de rodaje y Sinu y yo conseguimos salir del pabellón antes de que atardezca...

El rodaje sigue pero eso es otra historia para ser contada en otro momento...

2 comentarios:

Hedda dijo...

¿Qué mal rollo no...?
¿Y todo eso en Torremolinos?

Y mira que voy allí a diario (a currar claro);
no me podía imaginar que existiera un edificio tan espeluznante allí.

Buenas fotos...
Buenas noches,

Hedda

Jon Rivero dijo...

Por fin nos conocimos en persona, aunque poquito, pero bueno ahi queda

suerte compañero!