PELICULEROS

miércoles, 13 de agosto de 2008

Sobre leotardos, traumas y superpoderes...

El nuevo y aterrador Joker (Heath Ledger)

Hoy es el día. Fila 10, butacas centrales, en la sala Imax de Plaza Mayor para ver al murciélago en gigante. Con las entradas compradas desde hace 9 días y la expectación de ver si realmente es la obra maestra de la que todo el mundo habla. Nervios, nervios, nervios...más teniendo en cuenta que el señor murciélago es mi superhéroe favorito desde que consigo acordarme.

Son curiosos los superhéroes. Unos tíos llenos de traumas, vestidos con leotardos o ridículos disfraces y que van por ahí intentando salvar la vida de los demás aunque la de ellos mismos sea un completo desastre. Encima se pasan todo el rato con una cara de sufrimiento extremo o, en el peor de los casos, se olvidan de sus traumas para desbocarse en un espectáculo gay de tetillas vergonzosas (ejem, ejem...todos recordamos lo que un director gay y excesivo puede hacer con una peli de superhéroes: Batman forever y Batman y Robin) Pero el caso es que a mí me pirran desde siempre, desde que insistía a mi madre para que me hiciera el disfraz de Batman carnaval tras carnaval. Así que no me he podido resistir a la bat-fiebre que me recorre el cuerpo desde que leí en Fotogramas que El caballero oscuro era la mejor película de los últimos 20 años, sólo equiparable a El Padrino, y aquí está mi particular ranking de las mejores cintas de superhéores que he visto (opinión absolutamente personal y subjetiva por si alguien es contario a ella y me quiere mandar a la hoguera por hereje):

1. Batman vuelve (1992) de Tim Burton. Absolutamente perversa, ambigua, oscura y deliciosa. La mejor aproximación a la figura del superhéroe como lo entendemos los de mi generación: protagonista con trauma y disfraz, villanos carismáticos y disfrazados (¡qué grandes Danny de Vito y Michelle Pfeiffer!), escenas de acción magistrales y la demostración de que se puede hacer un blockbuster con aroma de cine de autor. Me quedo con el patetismo conmovedor de El Pingüino y todos los planos donde aparece Catwoman, además de su grandiosa frase: la vida es una zorra y por eso yo también lo soy.

Catwoman ((Michelle Pfeiffer) en pleno apogeo sexual

2. El protegido
(2000) de M. Night Shyamalan. Se vendió como una película de terror y eso hizo que tardara en apreciarse la historia de superhéores más realista y fascinante que nunca se ha hecho. Un hombre que nunca se ha puesto enfermo (sensacional e inmenso Bruce Willis) y un extraño coleccionista de cómics con una enfermedad que hace que sus huesos sean extremadamente frágiles (Samuel L. Jackson) crean una lectura única sobre la mitología de los superhéroes: el disfraz del protagonista, el descubrimiento de sus poderes, el mote que siempre tiene el villano...El clímax final es único e irrepetible, obra de un genio. Probablemente sea la primera OBRA MAESTRA del cine del nuevo milenio.

3. Batman (1989) de Tim Burton. Una de las películas a las que le tengo más cariño, por ser de esas que todavía me dejaban con la boca abierta cuando la vi por primera vez y por todos los recuerdos que les tengo asociados. El señor Burton pone todo su saber y su arte (ese que tenía antes de decidir convertirse en el vendedor nº1 de merchandising para los emos) en una historia de acción que acaba siendo una tragedia griega con clímax en la catedral de Gotham incluido. Jack Nicholson creó escuela con una interpretación pasada de vueltas pero que ponía los pelos de punta...¿Has bailado alguna vez con el Diablo a la luz de la luna?

4. Spiderman 2 (2004) de Sam Raimi. Parece mentira que el mismo equipo que nos trajo esta maravilla fuera capaz de perpetrar tres años después ese engendro llamado Spiderman 3. Pero bueno, el caso es que aquí se lucieron con unas grandiosas escenas de acción, unos personajes bien construidos (eso en este género no es sólo un logro, es un milagro de la Virgen de Lourdes), alguna secuencia conmovedora (la del metro cuando varios ciudadanos descubren que Spiderman no es más que un adolescente) y un lema inmortal: todo gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Spiderman (Tobey Maguire) en la secuencia del metro

5. Superman (1978) de Richard Donner. Forma parte de la mitología popular de cualquier pueblo, ciudad, país, continente, universo...Poco que añadir a esto. Que levante la mano quien no se haya puesto alguna vez unos calzoncillos por encima de los pantalones, se haya colgado una sábana al cuello y haya tarareado los míticos compases de John Williams.

6. Superman returns (2006) de Bryan Singer. Crítica y público la ignoraron y eso ya es bastante como para que yo quisiera llevar la contraria y me encantara. Visualmente me parece la hostia, la historia bastante correcta, Kevin Spacey está perfecto como Lex Luthor, Kate Bosworth compone una Lois Lane bastante apañada y los efectos especiales son espectaculares. Puro cine de superhéroes ¿quién pide más? Ah, sí. Y también está Brandon Routh...y su mentón, su cara perfecta, sus abdominales, su reducción digital de sus genitales, sus piernas, su torso, su dentadura, su 1,95 de estatura...Os dejo con esta secuencia de Superman returns, que a mí me pareció preciosa:






2 comentarios:

Alberto Gómez dijo...

Le llamaban don cristal...
sublime!

Advenedizo dijo...

Hola, lector semihabitual se estrena comentando...
Buena selección, aunque añadiría X-Men 2 y Los Increibles...
Eso sí, los personajes mal construidos no son culpa del género, sino de los Joels Schumachers de la vida. Spiderman2 es, básicamente, un número corriente del tebeo trasladado a la pantalla. Lo mismo X-Men2. Y todos los elementos de The Dark Knight estan en los comics de Batman desde antes de que Burton hiciese la primera...