PELICULEROS

lunes, 18 de agosto de 2008

El diablo viste de CineSur


Todos, absolutamente todos, hemos tenido que pasar por algo tan inevitable como la pubertad, el primer grano, la primera eyaculación y... el primer jefe/a cuya aspiración máxima en la vida es putear a sus propios empleados, hacerles la vida un poco más desagradable y pisotearlos para su propio regocijo porque así se siente un poco menos fracasado y se puede vengar de todas las veces que le robaron el bocadillo en el colegio. Cosas de la vida, es como el típico encargado de MacDonalds que ni siquiera tiene el graduado escolar, lleno de granos que le dan a su cara un curioso tono amarillo mejor que un Simpson, con cara de lerdo, al que su madre seguramente le siga haciendo la cama pero que, sin embargo, adquiere una camisa de encargado con la M dorada y ésta cobra vida, se adueña de él y lo convierte en una bestia inhumana e implacable capaz de conocer 1.000 maneras diferentes de humillar a los que están allí de paso.

Sé de buena tinta lo que es tener una jefa así, capaz de despertar tus insitintos psicópatas más dormidos y querer arrancarle la piel a tiras, hacerte un vestido con ella y salir por la noche a aullar a la luna mientras vistes sólo lo que antes era un engendro pequeño y demoníaco a la que tenías que llamar jefa. Ella se llamaba, bueno, olvidemos su nombre, y se convirtió en mi pesadilla durante los tres años y medio que trabajé como portero acomodador en los multicines CineSur. No sólo fue mi cruz, por supuesto, sino la de toda una plantilla que descubrimos juntos que un grupo de ser humanos puede estar unido por algo tan común y simple como es el odio a muerte hacia una persona.

Todos los trabajadores pasamos por las siguientes fases al conocerla:

-Fase 1: una terrible primera mala impresión. No hacían falta ni 2 segundos para saber que algo maligno dormía en ese 1,50 de mujer, detrás de unas horribles gafas de culo de vaso y con un parecido extraordinariamente fiel con Edna Moda de la película Los increíbles.

Edna Moda o el clon de mi querida jefa

-Fase 2: dos días trabajando con ella bastaban para saber que no tenía ni puta idea del trabajo, que la incompetencía con ella alcanzaba un nuevo significado y que no sería capaz de vender una entrada en la taquilla aunque su vida dependiera de eso. Y estamos hablando de la gerente de un multicines.

-Fase 3: a las pocas semanas uno ya se atrevía a preguntar a sus compañeros, ¿cómo cojones ha conseguido esta mujer ser jefa? Entonces ya descubrías que los jefazos le ofrecieron el puesto a cambio de testificar en contra de unos compañeros de trabajo que planeaban una huelga masiva para conseguir que la empresa hiciera contratos fijos. Un primor de mujer, vamos...

Dado que su inteligencia no era muy abundante, de hecho brillaba por su ausencia, de vez en cuando nos divertíamos poniéndola en evidencia para demostrarle lo inútil de su presencia. Eso sí, si se daba cuenta o le pillaba ese día con la regla entonces se disponía a practicar su tortura favorita: hacernos rascar los chicles del suelo, a cuatro patas y mientras ella vigilaba por detrás teniendo, seguramente, lo más parecido a lo que ella entendería como un orgasmo múltiple.

Algunas de las perlas que esta mujer nos dejó fueron cosas como esta conversación que ella y yo mantuvimos durante la semana en que se estrenó Piratas del Caribe 2: el cofre del hombre muerto. Yo llego a la portería desde donde ella lo observaba todo como si fuera la Úrsula de La Sirenita. Entonces se produce la siguiente charla:

JAVI: Ha venido un cliente habitual para pedirnos, por favor, si se podría llevar la lona de Johnny Deep cuando los piratas salgan de cartelera.

ELLA mira a JAVI con una expresión que podría ser de aburrimiento, de pasotismo o, directamente, de una estupidez suprema.

ELLA: ¿Quién es Johnny Deep? ¿Un amigo tuyo?

.............................Eso lo dijo una gerente de un multicines en una semana donde entraban una media de 2.000 personas al día para ver al puto Jack Sparrow. Una lindeza de mujer.

Miranda Priestly (Meryl Streep) dispuesta a putear

Y todo esto lo cuento porque en los últimos días estoy disfrutando como un enano con la lectura de la novela El diablo viste de Prada de Lauren Weisberger. La película me gustó pero tampoco me pareció nada del otro mundo, más allá de la demostración de que la Meryl puede con todo lo que le echen y que Anne Hathaway tiene encanto como pocas actrices de su generación. Es raro que me lea un libro de una película que olvidé tan pronto como la vi, más teniendo en cuenta que no me apetecía tragarme una lectura que podía ser como pegarse un atracón de cosas que no entiendo como Vogue, Elle, Cosmopolitan y demás biblias de todas aquellas mujeres y gays que darían un brazo, un ojo de su cara o sus Manolo Blahnnik por ser la Carrie Bradshaw de Sexo en Nueva York. Pero de la manera más tonta del mundo el libro llegó a mis manos y me leí el primer capítulo por pura y superficial curiosidad. Y me enganchó...mucho. Al contrario que la película, cuya mala leche sólo está ligeramente insinuada, el libro es un prodigio del cinismo y del sarcasmo sobre esos tiránicos jefes, Miranda Priestly en El diablo viste de Prada o mi querida Ana de CineSur, que se dedican a putear a unos empleados que, probablemente, les superen en cualquier test de inteligencia y aptitud. Pero lo que más me ha sorprendido es que la novela combina una superficialidad insoportable (la mitad de los diseñadores que se nombran me suenan a chino) con un relato muy profundo sobre lo difícil que es hacerse mayor y sobre cómo esto implica tener que aceptar que las cosas no van a ser como siempre habíamos soñado que sería nuestra vida.

Lo que más gracia me hace es que la autora, Lauren Weisberger, escribió el libro basándose en su experiencia como secretaria personal de la directora de Vogue. Toda una venganza servida en un plato bien frío. Pues curiosamente, yo también hice algo parecido con mi adorada jefa en el tratamiento de un guión llamado Golfa y que espero poder rodar algún día para mandarle una copia firmada y dedicada con toooooooooooooooooodo mi amor.

Toda una sorpresa el libro de El diablo viste de Prada...si alguna vez habéis tenido ese jefe al que desearías invitar a cenar con Hannibal Lecter no lo dudéis, no os vais a poder reír más.

Os dejo con esta secuencia de la película donde Meryl demuestra porque es la más grande:



4 comentarios:

Oye-Juan-Kenobeo (El Maestro Jedi) dijo...

He tenido suerte de topar con jefes bastante comprensivos o que, al menos, saben lo que tienen entre manos.

Para más ejemplos, te recomiendo que veas, si no lo has hecho ya (o si no te lo he recomendado yo ya, que a mi se me olvidan las cosas), la versión inglesa de THE OFFICE. Prepárate, porque David Brent es de los que hacen afición.

Anónimo dijo...

Compañero, me sorprende encontrar todo un blog en la red que hable de la increíble e incompetente Ana Mº Rojas.
Tuve la mala suerte de trabajar con ella, yo comencé como tú, de portero en cinesur.
Pero con el paso de los meses y tras una entrevista con el Director General -Pablo Rubio-, me convertí en encargado (nada del otro mundo la verdad), por más que le decíamos que el cine iba de culo ella no hacía mas que pensar en sus peluchitos y en sus chicles pegados... Todo un primor...

Al final terminó como debería haber acabo hace mucho, despedida.

Espero, si no lo sabías que por lo menos te regocijes ahora tú un poco...

Un Saludo,

Un ex-compañero.

Jota dijo...

¡¡Qué sorpresa encontrarse por aquí a un ex-compañero!!

Creo que sé quien eres porque me comentó Manu que habían ascendido a un chico a encargado cuando Virginia se fue. Por supuesto que me enteré de su final, el día en que paso todos los trabajadores de mi época (estuvimos casi tres años siendo los mismos así que imagínate los lazos que teníamos) nos llamamos sin falta para celebrarlo. Por un segundo me sentí un hijo de puta pero después recordé todo lo que nos había echo pasar y se me pasó el sentimiento de culpa...

Te compadezco por haberla sufrido como encargada...

Eso sí, tú te perdiste el mítico día en el que el señor Baena nos reunió a todos para decirnos que la hacía gerente porque estaba perfectamente cualificada...y las caras de todos nosotros que eran un poema...

Un abrazo!

salvaaje dijo...

No te tendría que extrañar que mas ex-currantes del larios encontremos este blog, es lo primero que aparece si escirbes en google "portero cinesur larios" me ha resultado curioso..

yo tambien he trabajdo con ana de gerente, verdad como jefa no me molestaba nada.. nuestro trabajo como porteros consisitia en no hacer nada, si a eso le sumamos una jefa que basicamente era TONTA pues nada^2, aunque quizas en mi epoca la tia estaba mas en las nubes que molestando a la gnte, a saber..