PELICULEROS

lunes, 11 de agosto de 2008

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Probablemente me hayas dejado el mejor recuerdo de mi vida. Y es que fuiste capaz de sacar fuerzas de donde no las tenías para enseñarle a todas las enfermeras de la UVI la placa del premio del público que nos acababan de dar por Un cuento de hadas y que yo había prometido regalarte. Y ahí estabas, superorgullosa de mí y presumiendo delante de las enfermeras aunque casi ni pudieras hablar. Fuerte y optimista, como siempre. Aunque supieras que esto se acababa fuiste capaz de dibujar el mejor momento de mi vida. Aún has sido capaz de sonreírme, ya sin hablar, cuando el miércoles te dije que me acababan de contratar para currar en una película, en un puesto pequeño pero como tú siempre me dijiste que tenían que ser las cosas: Javi, la casa la tienes que empezar desde abajo, no desde el techo. Tienes que aprender mucho. Me sonreíste y te dormiste con esa noticia que tantas veces me habías dicho que querías oír...Con las ganas que habías tenido siempre de celebrar ese momento conmigo...

Los médicos pueden decir lo que les de la gana, yo sé que te fuíste de pura tristeza, como las grandes heroínas románticas de los culebrones que tanto te gustaba ver. En agosto de 2004 se marchó el abuelo y justo cuatro años después, en el mismo mes, has decidido ir a buscarlo porque ya no aguantabas más. Una gran historia de amor que se vio interrumpida y que ahora se volverá a reanudar. Eso ya no se ve, sólo en las películas. Pero tú siempre fuiste especial incluso para eso, para nadar a contracorriente y vivir con ese halo de romanticismo y fuerza que te convirtió en la gran superheroína de mi vida, en una especie de hada madrina de la que no todavía no me acostumbro a estar separado. Porque parece que en cualquier momento me va a sonar el móvil y voy a escuchar al otro lado: niño, ¿cómo estás? Hace ocho años me regalaste una taza grande, blanca y con unas casitas dibujadas, justo el día en que me iba a estudiar a Málaga, me dijiste: yo me quedo con una igual aquí, para que cuando vuelvas parezca que no te has ido. Y así te bebes el café siempre en la misma taza, que yo sé lo que te gusta, pero no abuses que no tienes el estómago para muchos trotes. Mis amigos saben lo que es esa taza para mí desde aquel día pero ahora es como si fuera el Santo Grial...

Ahora me sorprendo cada dos por tres mirando al cielo, como si allí te pudiera localizar. Gracias por ser la mejor persona que he conocido, gracias por ese olor dulce cuando te abrazaba y gracias por ser esa persona que siempre creía en mí. No sabes lo muchísimo que te echo de menos, tanto que me duele...

Hoy, y siempre, esto va por ti:

3 comentarios:

Jon Rivero dijo...

Guau

Jomve dijo...

Lo que has escrito hace que aún los que no te conocemos sintamos tu tristeza. Y la sentimos contigo. Tienes las mejores virtudes que son tus sentimientos y tu voluntad de expresarlos en ese medio maravilloso que puede ser el cine. Que tengas mucha suerte, también hace falta.

esther dijo...

Me acaban de caer dos lagrimones sobre el teclado.

A mí la mía se me escapó de golpe, cuando yo trabajaba tanto que no tenía ni tiempo de verla, y me arrepiento horrores de eso. Y aún así, desde su cama improvisada de urgencias, cuando se suponía que no estaba tan mal, me llamó para decirme lo orgullosa que estaba de mí.

Qué orgullo más grande que el que tenemos nosotros de poder ser carne de su carne, no es así, Javi?