PELICULEROS

jueves, 31 de julio de 2008

Wise Up

Si una película me marca pasa a formar parte de mí de manera que recuerdo perfectamente el día en que la vi por primera vez, lo que hice, mi estado de ánimo en ese momento y hasta el color de mi ropa interior. Cualquier pequeño detalle de esas 24 horas durante las que descubrí embobado una película que iba más allá de ello. Por eso recuerdo al dedillo el día 9 de febrero de 2001 cuando vi por primera vez la que se convertiría en una de mis historias de cabecera: Magnolia de Paul Thomas Anderson.

El director Paul Thomas Anderson

El señorito Anderson es algo así como Dios bajado a la tierra y reencarnado en un hombre extrañamente feo a la par que morbosamente atractivo, egocéntrico (sus declaraciones incluyen auténticas perlitas sobre cómo que se cree el Stanley Kubrick de nuestros días, algo que no está muy desencaminado de la realidad por otro lado) y extraordinariamente buen director capaz de colocar tres OBRAS MAESTRAS (en mayúsculas) en una filmografía con tan sólo cinco títulos. Y es que a ver quien consigue dirigir tres piezas claves del cine reciente como son Boogie Nights, Magnolia y Pozos de ambición entre los veinte y los treintaytantos años. Un portento de hombre que ha demostrado que la ambición no es algo necesitariamente malo en un director de cine ya que sólo así se pueden conseguir peliculones míticos como los que el señor Anderson nos ofrece.

A mí ya me había conquistado con esa maravilla en celuloide llamada Boogie Nights sobre al auge y la caída del cine porno durante la década de los 70 y los 80. Pero ese día 9 de febrero ya me comprometí definitivamente con él para toda la vida. Fue durante los primeros exámenes de febrero de la carrera, cuando aún era responsable y la única tarde libre que me tomaba para levantar la nariz de los apuntes era aquella en la que había tenido un examen por la mañana. Así que ese día, previo ingreso de la beca, decidí darme un capricho y bajé al centro a pillarme una película. Y allí la vi, en VHS (el DVD aún sólo ocupaba un estante ridículo en el Corte Inglés) y por sólo 800 pesetas (Dios mío, que mayor me siento). Ni lo dudé, sabía que me iba a gustar y tampoco iban a suponer nada 800 pesetas de nada de 600.000 que el Gobierno había decidido regalarme. Este mismo pensamiento me llevó a descubrir en junio de ese mismo año lo efímera que puede ser una beca...


Total, que regresé a casa con Magnolia y con varias horas de retraso después de que el autobús urbano en el que viajaba tuviera que parar por un aviso de bomba y yo viviera momentos parecidos a la histeria colectiva en las playas de Tiburón. Tras el susto, porque sobra decir que fue una falsa alarma, llegué a mi acogedor piso de estudiantes, me tiré en el sofá y me puse la película...y ya nada volvió a ser como antes en mi educación cinematográfica. Descubrí una de las historias más conmovedoras, duras, crueles y tiernas (todo en uno, si es que el señor Anderson es mucho señor Anderson) que nunca había visto, una colección de grandes interpretaciones que los actores sacan de sus tripas, una dirección IMPRESIONANTE y un resultado final que me hizo saltar del asiento y gritar: ¡¡yo quiero hacer algo así!!

Y supe que me había encontrado con una de las películas cumbres de mi vida cuando llegó este momento del metraje. Aparentemente es un recurso muy explotado: todos los protagonistas se ponen a cantar a la vez una canción. Simple ¿no? Pero el momentazo en que los personajes empiezan a entonar el Wise Up de Aimé Man tiene una magia especial, esa en la que aún creemos todos los idealistas del séptimo arte, que te atrapa y no te suelta. Señoras y señores, con todos ustedes la secuencia cumbre de Magnolia, disfrútenla porque pocas veces se hace algo así:


2 comentarios:

Oye-Juan-Kenobeo (El Maestro Jedi) dijo...

Una increíble adaptación del Intermezzo clásico. Genial. Sublime.

No se puede describir con palabras lo que se siente cuando en medio de la vorágine todos los desdichados protagonistas de este cuento lleno de sentimientos épicos toman un receso para cantar entre lágrimas esta sublime canción.

Los pelillos de punta. Me atrevería a decir que Magnolia es uno de los mejores, sino el mejor reflejo de la sociedad actual. Una sociedad descarnada, alejada y oculta de lo que realmente siente, pero que acaba reventando por algún lado.

Adoro a Cruise en esta peli, adoro a Moore, a H. Macy, a C. Reilly, a Baker Hall, a Seymour Hoffman y a todo el elenco.

Además, por si fuera poco con este Intermezzo, Magnolia también posee uno de los mejores arranques de la historia del cine. Casi nada.

Prepare a list of what you need
Before you sign away the deed
'Cause it's not going to stop
'Til you wise up
No, it's not going to stop
So just... give up


http://www.goear.com/listen.php?v=f384851

Jon Rivero dijo...

Es extraña, excelsa, excesiva, emotiva-retorcida, es un cuento gigante que abarca muchas cosas, muchas personas y muchos pareceres, es increible, talentosa, INMENSA


perdon por estar desaparecido, han pasado muchas cosas

Jon