PELICULEROS

miércoles, 23 de julio de 2008

Sobre "Varices" y estrenos...


Es extraño ver como seis meses de trabajo, entre preproducción, rodaje y postpro, caben en un diminuto dvd marca verbatim. Así que ahí dentro se quedan encerrados para siempre muchos momentos de lágrimas, risas, mala leche, tomas que no salen y otras que sí, noches sin dormir y días sin parar de comer (porque a mí, al contrario que el resto de los mortales, me da por comer mucho cuando me pongo nervioso). Y en ese disco se guardan madrugones, comidas en la calle mientras descansamos de rodar, muchos focos con millones de watios de luz, botes de laca para peinar y polvos (¡¡no seáis mal pensados!!) para aplicar bases de maquillaje, claquetas con ingeniosas frases pintadas a tiza y sobretodos amigos que son profesionales y profesionales que acaban siendo amigos.
Hoy Edu y yo hemos vuelto a los orígenes de todo cineasta novel: yo me lo guiso, yo me lo como. Y hemos arrasado con todas las carátulas de dvd de Málaga, hemos sacado de la imprenta 40 pósters y 40 carátulas impresas a la mejor calidad posible (algo que nuestro bolsillo nunca nos terminará de "agradecer" lo suficiente) y hemos visto orgullosos como Varices adquiría la forma redonda de un disco y dejaba encerrados para siempre en 4 gigas y pico a Marga, Ángel, Raúl, Bea, Pepa y todos los protagonistas de este peculiar corto con el que no quiero dejar indiferente a nadie.

¿Quién me lo iba a decir? El séptimo cortometraje...Hace sólo cuatro años estaba escribiendo Las últimas palabras de Kurt Cobain sin saber a ciencia cierta si podría rodarlo. Se ve que tenía más cojones (o que estaba ido de la cabeza como diría mi madre) de lo que pensaba porque conseguí hacerlo de la manera en que todo cineasta pobre, sin dinero y sin poder estudiar en una escuela de cine debe hacerlo: con los colegas, en su propio piso, comiendo pizza, grabando con la cámara de la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones) y con una dirección de fotografía que consistía en encender o apagar la luz. Ni que decir tiene que el corto salió catastróficamente mal y cutre pero lo había hecho, me había atrevido a hacerlo. Las últimas palabras de Kurt Cobain lo hicimos cuatro personas, dos actores y 20 euros de presupuesto. Cuatro años después y seis cortometrajes más miro hacia atrás y me da vértigo: Varices tiene un equipo técnico de más de 20 personas, 10 actores más 8 extras, está rodado en HD, ha costado 1.500 euros y se estrena sólo cuatro meses después de que Un cuento de hadas se llevara el premio del Público al mejor cortometraje en el XI Festival de Cine español de Málaga y el Tercer Premio en el Concurso Nacional de Cortometrajes Cesur.

Y me siento muy orgulloso. No de mí sino de mi equipo. Porque como me dijo hace unas semanas Rafatal: el verdadero talento de un director es saber rodearse de la gente que de verdad lo tiene. Gracias equipo, por regalarme esa profesionalidad vuestra a la que yo llamo talento.

Mañana, 24 de julio, estrenamos Varices en el Centro Cívico de Málaga (Avda. de los Guindos, s/n) a las 20:30, con la presentación de las inigualables Primis de Málaga y con una fiestecilla posterior de estreno en pub Frankamente (Muelle Heredia frente a la estación de Portillo) para que todos podamos disfrutar de ese chute de superficialidad, banalidad y borrachera que el cine ofrece. La entrada es libre hasta completar el aforo, aquí os dejo la invitación que ha hecho Edu para el estreno:




Y vigilad vuestras piernas, mañana les saldrán Varices.

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