PELICULEROS

miércoles, 13 de febrero de 2008

Lost

Hay películas que te cuentan tantas cosas a través de una sencillez admirable que finalmente parece que no te cuentan nada...no sé si me explico, si me hago la picha un lío o si es que hay que vivir determinadas situaciones en primera persona para entender una obra de arte como Lost in translation...


La imagen de Charlotte sentada en el alféizar de la ventana de un gran hotel, mirando a una ciudad extraña y deshumanizada...la chica intenta hablar con alguien por teléfono pero nadie la entiende, no comprenden porqué está triste. Charlotte cuelga y empieza a llorar, sola...Ese momento es pura poesía en cine, una imagen tan bella y triste que pone los pelos de punta




Creo que la frase que más miedo me da en el mundo es la de estar solo rodeado de gente...sentirte vacío y con ganas de llorar cuando a tu alrededor todo el mundo sonríe y te dice que las cosas van bien, que no hay motivos para preocuparse. Ese nudo en el estómago que se te coge y que no te suelta aunque tú no sepas qué carajo hace ahí...mi madre siempre me daba una tónica cuando me pasaba algo así de pequeño, me decía que era una medicina y yo me lo creía, a los cinco minutos el nudo había desaparecido. Algo así le ocurre a Charlotte y Bob en Lost in translation, una soledad forzada sin saber porqué, una tristeza sin explicación y un vacío terrible y asqueroso que no hace nada más que crecer. Pero entonces se encuentran y surjen momentos como este:


Mis compañeros de piso dicen que no entienden este momento...a mí me parece una secuencia preciosa que dice como de repente ya no te encuentras solo sino que entre la marabunta de gente alguien detiene sus ojos en ti y simplemente te pregunta ¿qué tal estás?

Supongo que conecté tan bien con Lost in translation porque estuve tan perdido como Charlotte y Bob...y eché de menos un susurro al oído que nadie pueda oír, sólo esa persona y yo. Por eso el final de esta película me sigue pareciendo una de las cosas más bonitas que han surgido de la cabeza y de la imaginación de alguien...ese susurro que sólo Charlotte y Bob oyen pero que pone los pelos de punta...ese momento triste pero que puede que sea la señal para que se encuentren y dejen de estar perdidos...una señal, una simple señal, un susurro que lo cambia todo...

Gracias Sofia Coppola por regalarme esta obra de arte...

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