PELICULEROS

sábado, 5 de enero de 2008

¿Truco o trato?

La falta de ideas del Hollywood actual ha provocado una invasión de remakes, casi siempre absurdos, de los grandes clásicos del terror de los 70 y 80, ya de por sí bastante infravalorados por culpa de las desastrosas secuelas que les suelen acompañar…En ocasiones suena la campana y el remake no se limita a copiar al original sino que lo reinventa e incluso lo supera, sino sólo hay que ver las obras maestras que son las nuevas versiones de La matanza de Texas (insuperable en todos los aspectos) o Las colinas tienen ojos (una de las pocas veces en que me he querido salir del cine porque creía que no soportaba la película de puro miedo que pasé). El año pasado se hizo público que Rob Zombie (cantante heavy y director de las violentísimas La casa de los 1000 cadáveres y Los renegados del diablo) dirigiría el remake de La noche de Halloween…obviamente las críticas no se hicieron esperar y los aficionados, entre los que me encuentro, nos echamos a temblar porque La noche de Halloween es para mí como para los freakies del mundo es Star Wars…¿Qué iba a perpetrar Rob Zombie con un clásico del terror que nos ha marcado a muchos nuestra manera de ver el cine en general y el terror en particular?

Anoche pude ver el remake de Halloween y puedo decir que, aunque no llegue a la maestría de los dos remakes mencionados antes, no defrauda en absoluto. La principal innovación es que mezcla dos conceptos: es a la vez una precuela y un remake de La noche de Halloween de 1978, el clasicazo de John Carpenter. Durante la primera hora de película se nos cuenta la infancia de Michael Myers, su infancia destrozada en un hogar de mierda y el paso que da de la cordura a la locura en una noche en la que mata a su padrastro, a su hermana y al novio de ésta. Rob Zombie triunfa en esto con un estilo casi independiente, cámara en mano y una fotografía sucia con la que pone los nervios de punta al espectador…y es que resulta verdaderamente terrorífica la manera en que están rodados los asesinatos, llevados a cabo por un niño de 10 años y con una crueldad extrema tan propia del cine de Rob Zombie. Para todos los fans de La noche de Halloween es un subidón de adrenalina ver el momento en que el niño Michael Myers encuentra la mítica careta blanca y se la pone…un momentazo aterrador.

El principal problema es la parte intermedia de la película, entre la precuela (los asesinatos de Michael Myers) y el remake…en ese puente se nos relata la estancia de Michael en un centro psiquiátrico y cómo comienza su relación con el psiquiatra Sam Loomis. Aunque para los fans resulta perturbador ver hablar al joven Michael y cómo realmente hay una relación de amistad entre el doctor y el niño, la película fracasa en esta parte ya que se hace aburrida y relantiza la acción sin ninguna necesidad…Además de caer en el gran error de humanizar demasiado a Michael Myers y hacerle perder así gran parte de la esencia de este mito del cine: la maldad absoluta y sin razón ninguna que lo hacía tan aterrador…

DE aquí pasamos a la parte remake en la que se nos presenta la acción 15 años después, en la noche de Halloween y con el protagonismo de Laurie Strode y sus amigas. ¿Cuál es el problema? Que en la original esto supone el grueso de la película y ocupa una hora y media de metraje. En este Halloween sólo ocupa los últimos 45 minutos y esto provoca que las situaciones ocurran de manera atropellada sacrificándose uno de los mayores logros del Halloween original: la cuidada presentación de personajes que hacía que te interesaras por lo que les pasaba y que realmente no quisieras que les ocurriera nada malo…En el remake de Rob Zombie esto no pasa, no da tiempo sencillamente…Además algunas secuencias (los largos paseos de Laurie por Haddonfield, las conversaciones sobre el hombre del saco, el asesinato de Linda y su novio…) no dejan de ser simples fotocopias del original. A todo esto se suma la obsesión del director porque las chicas mueran desnudas mientras se lo montan con sus novios, imágenes que recuerdan al peor cine de terror setentero y ochentero, cuando importaban más las tetas que el suspense.

¿Por qué he dicho entonces que Halloween no defrauda? Pues por una sencilla razón, cuando la película brilla lo hace a lo grande…Los momentos nuevos que Rob Zombie aporta a la historia son únicos, aterradores e irrepetibles: el asesinato de los padres de Laurie es de una crueldad aterradora; algunos detalles son puro terror como la agonizante Annie cubierta de sangre o el detalle de las muertes de los policías que Laurie y los niños ven a través del cristal del baño…pero sobretodo la película adquiere una nueva dimensión en el final siguiendo la estela de Las colinas tienen ojos: el viaje a la locura de Laurie Strode que se vuelve verduga ante el acoso de Michael Myers…y sobretodo Halloween se gana el sobresaliente con el planazo final, de lo mejor que se ha visto en el género en mucho, mucho tiempo: pura locura, violencia, sangre y terror al más puro estilo Rob Zombie…y que sorprendentemente no deja las puertas abiertas a una secuela.

Es decir, Halloween es una modélica película de terror, que ya es mucho viendo el panorama. ¿Cuál es el problema? Que realmente no deja de ser un remake de un pedazo de clásico. Si películas como Scream, El proyecto de la bruja de Blair, Seven o El sexto sentido han demostrado que se pueden crear mitos del terror moderno ¿por qué no dejamos en paz a los clásicos? Y es que me muero de miedo, y no es terror precisamente, ante el anuncio de un remake de Pesadilla en Elm Street, una película que ahora sería considerada un clásico sino fuera por las mierdas de secuelas que le siguieron…

2 comentarios:

José Luís dijo...

Gran Blog!
Te leo desde hace un tiempo,y tengo interes en saber cuando vas a estrenar el hombre del saco.
Un saludo!

Jon Rivero dijo...

vas a estrenar el corto pronto?
te llego el mail?