jueves 12 de noviembre de 2009

Sobre sueños y chicos cotillas ...


"Sueños. Todo el mundo los tiene. Algunos buenos, otros malos ... algunos desearíais poder olvidarlos.

Algunas veces te das cuenta de que los superas. A veces sientes que algunos se han hecho realidad. Algunos de nosotros sólo tenemos pesadillas. Pero no importa lo que sueñes, porque cuando llega la mañana la realidad se entromete y los sueños empiezan a desvanecerse ..."


¿Quién dijo que Gossip Girl era una serie superficial? Creo que la subestimé, el diálogo de arriba es el cierre de uno de los capítulos de la segunda temporada y tengo que reconocer que, no sé si por mi estado desordenado de ánimo, me ha hecho soltar la lagrimita. Gran putada eso de los sueños, putadón porque nadie te enseña qué tienes que hacer cuando salen por la ventana y no consigues echar a volar para alcanzarlos.

Post breve y como no podía ser de otra forma, me despido a la manera Gossip:

Yo know you love me ... XO, XO ...

martes 10 de noviembre de 2009

Sobre segundas oportunidades ....


En la vida real no soy muy defensor de las segundas oportunidades porque creo que al final terminan siendo sólo un remake de los malos de la situación original. Sin embargo, si hablamos de cine y películas creo que las segundas oportunidades son, casi siempre, imprescindibles para descubrir historias que en su momento se te atragantaron, o que viste en el día menos indicado o que, simplemente, no supiste ver con los ojos adecuados. En mi caso las segundas oportunidades cinematográficas me han ayudado a darme cuenta de lo contradictorio y lo absurdo que soy ya que muchas películas han pasado de ser odiadas a amadas en cuestión de sólo dos visionados.

Me pasó, por ejemplo, con Brokeback Mountain, Shortbus, Gremlins 2, Antes que anochezca, La pianista, Rompiendo las olas y un largo etcétera de pelis que pasaron de provocarme urticaria a convertirse en referentes. Pero sobretodo me ha pasado con dos de las últimas películas de nuestro manchego más universal, nuestro querido Pedro: Hable con ella y Los abrazos rotos.


Y es que este post viene al caso porque ayer nos pusimos en el piso Hable con ella, así como para que estuviera de fondo mientras nosotros hablábamos y arreglábamos el mundo con un Cola Cao (porque arreglarlo a las seis de la tarde con un vino es demasiado alcohólico hasta para mí queridos lectores, reservo eso para cuando llegue a la crisis de los treinta), y el caso es que me di cuenta de lo mucho que había cambiado mi relación con esta historia de amores imposibles y comas profundos. Vi la película de Almodóvar en su estreno, en un multicines de Granada un domingo que hacía un frío de cojones. Ali y yo salimos un poco chof del cine, no sólo porque el listón estaba muy alto después de Todo sobre mi madre sino porque durante la proyección no pudimos quitarnos la desagradable sensación de que el "héroe" de la historia era un violador. Además el tono se me antojaba demasiado frío, demasiado gélido y ... demasiado extraño. En otras palabras: salí echando pestes de la sala.

El asunto es que repesqué la peli unos meses después en el videoclub y al ponerla en aquel lejano vídeo que tan buenos momentos dio en mi piso de estudiantes, fue como verla por primera vez. Todo lo que me había dejado confuso (que gran palabra, siempre me ha encantado porque es como un sinónimo bonito de agilipollado) en el estreno, ahora me parecía original. Todo lo que me había dejado frío, me dejó en el segundo visionado con una sensación muy intensa de melancolía, de profunda poesía y de absoluta tristeza. Además desde el minuto 1 hasta el final de los créditos, no pude evitar la sensación de que quien había escrito y dirigido eso era un puto genio. Cosa rara esto del cine, oiga.


Y lo mismo me ha pasado este año con Los abrazos rotos. En este blog ya comenté las ganas locas que tenía de ver la película y la posterior decepción cuando la devoré en el pase de prensa en Madrid. Sin saber muy bien porqué pasé por taquilla unas semanas después para darle una segunda oportunidad y la cosa mejoró un poco pero no mucho. Pero gracias al fantástico mundo del videoclub (porque recuerdo que descargarse pelis está muy mal, aunque la Caudilla Sinde sea una clara invitación para hacerlo) he podido darle una tercera, una cuarta y hasta una quinta oportunidad .... y ahora me parece un filme hipnótico, lleno de una tristeza devastadora y rodeado de un amor al séptimo arte que me hace recordar una gran frase que me dijo hace poco Laura (actriz de prácticamente todos mis cortos y gran amiga): "los directores no podréis enamoraros nunca de alguien, no de una manera real, no al 100%. Vosotros estáis enamorados sólo de esa manera de una cosa y es el cine ..."



De hecho, la última vez que vi Los abrazos rotos me sorprendí a mí mismo con el corazón en un puño en determinadas secuencias y completamente embobado por el arrollador magnetismo de Penélope Cruz y de un director que es capaz de hacerme cambiar de opinión y callarme la boca. Para eso sólo hace falta eso tan poco realista, pero que en el cine funciona tan bien, que es una segunda oportunidad.

Os dejo con una secuencia de Los abrazos rotos:





viernes 6 de noviembre de 2009

Sobre "Caníbales" ....


Pues ayer pude por fin presentar Placer en el LesGaiCineMad después de que el lunes no pudiera ir por un asunto de última hora. Pero voy a pasar de hablaros de mi corto porque prefiero dedicarle este espacio a comentar el trabajo que más me gustó de todos los que componían la sección Cortos Españoles en la que Placer competía. Y es que Caníbales, cortometraje dirigido por Juanma Carrillo, es una experiencia visual fascinante que te deja mal cuerpo pero que te hace sentir durante todo el metraje como si estuvieras en una montaña rusa de sensaciones, dejándote muy mal cuerpo pero con ganas de más ...


Si echáis un vistazo a los dos pósters que he cogido prestados del Facebook de Juanma, ya podréis haceros una idea de que Caníbales es un corto que no se anda con tonterías y que va a levantar ampollas si no las está levantando ya. A un nivel MUY SUPERFICIAL se puede decir que es una historia sobre el cruising gay haciendo que el espectador se meta de lleno (y es que la cámara adopta el punto de vista de la primera persona) en La Casa de Campo de Madrid y empiece a ahondar cada vez más en las prácticas sexuales entre desconocidos que al principio del corto parecen casi invisibles hasta que se descubre todo un mundo oculto de cuerpos desnudos y sexo detrás de cada árbol, de cada escondite, de cada vuelta del tortuoso camino que es Caníbales. Y el señor Carrillo, que aparece en la foto de abajo dirigiendo, no se corta un pelo a la hora de retratar este mundo: poco diálogo porque la palabra entre los implicados importa poco, un uso impresionante del sonido que hace que los nervios se vayan poniendo de punta casi como si se tratara de un filme de suspense, y el blanco y negro de la imagen le da un rollo "bruja de Blair" al corto y un aire de falso documental que aumenta la conexión y la empatía con el espectador.


Caníbales no es un corto cómodo de ver, de hecho puede provocar un rechazo instantáneo si no entras en el juego que te propone. No es una historia al uso, no es un cortometraje complaciente, no es una propuesta que puedas ver sin dejar de sentir cosas ... y todo eso se convierte en algo positivo cuando el acabado final es el de cine hecho desde las tripas y desde la más absoluta de las pasiones. Cine de verdad, cine vivo y, lo más importante, cine hecho con dos cojones.



Vi ayer Caníbales a las 16:00 de la tarde, estuvimos comentando el corto después en una cafetería, llegué a casa y pensaba todavía en la historia y esta mañana al llegar al curro no he parado de recomendárselo a los compañeros. Y eso sólo lo consiguen los directores que tienen algo importante que contar. Mi más sincera enhorabuena a Juanma Carrillo por este corto que me da mí en la nariz que va a tener una larga presencia en festivales y un palmarés en su currículum de los que echa para atrás.


lunes 2 de noviembre de 2009

Sobre festivales y entrevistas ...


El de arriba es uno de los pósters que Pilar Illescas diseñó para Placer y que curiosamente era el que más me gustaba aunque al final Habacuc y yo nos decidiéramos por el que ya estáis hartos de ver (si no a la derecha de este blog lo tenéis) El caso es que nuestro pequeño cortometraje se encuentra participando esta semana en el 14 Festival de Cine Gay Lésbico de Madrid, LesGaiCineMad, donde compite por el premio al mejor cortometraje. Y la verdad es que el trato desde la organización del festival está siendo inmejorable, con un afán insuperable por promocionar todas las obras a concurso y con un marketing desde internet que se echa mucho de menos en otros certámenes. Chapeau desde aquí a los organizadores ...

Una de las cosas que más me está molando del Festival es la publicación en su web de todas las entrevistas que han hecho a los directores de los cortos, largos, documentales, etc, a concurso. Esto me ha servido para ver las impresiones de diferentes cineastas y descubrir cortos que estoy ardiendo en deseos de ver, muy especialmente Caníbales de Juanma Carrillo que tiene un pintón tremendo y a primera vista parece tener todas las papeletas para convertirse en mi favorito del certamen: una historia valiente, rodada con dos cojones y que remueve por dentro.

Por si os interesa os transcribo la entrevista que se ha publicado sobre mí. Por cierto, agradezco que la hayan acompañado con esta foto que es una de las pocas del rodaje de Placer donde no salgo con cara de enfermo terminal ... la fotogenia y yo que no nos llevamos nada bien. En ocasiones creo que me pasa como a Chandler en aquel mítico capítulo de Friends donde la sonrisa se le convertía en un gesto de estreñimiento crónico cada vez que veía una cámara de fotos.


Interview Javier Linares PLACER (Short) / Entrevista Javier Linares PLACER (Corto)

¿De qué trata tu película?
Placer es una historia generacional sobre siete amigos a punto de cumplir los treinta años que se reúnen en una casa rural para recuperar sus años de Universidad. El descubrimiento de una vieja película porno sacudirá todo lo que creían saber de ellos mismos hasta el punto que después de una noche nada volverá a ser como antes. Es un corto que intenta hablar de sentimientos por los que todos hemos pasado alguna vez sin importar que se sea gay o heterosexual ya que el amor, la amistad, los celos, la venganza, el sexo, los deseos ocultos y mucho más son sensaciones que no entienden de identidad sexual.

¿Cómo está funcionando en festivales? ¿Ha recibido algún premio? ¿Algún
otro mérito destacable?
Placer se estrenó hace sólo un mes así que está empezando ahora mismo a circular por festivales. Aún así, durante la preproducción del cortometraje ya ganó el premio al mejor proyecto en el Certamen Andaluz de Cortometrajes 2009 y recibió la subvención del Área de Juventud del Ayuntamiento de Málaga que valoró su guión .

¿Quiénes son los actores y cómo fue la relación con ellos durante el rodaje?
Placer existe gracias a sus actores, sin ellos esta aventura no hubiera sido posible ni tendría sentido. Ellos son Laura Artolachipi, Juan Caballero (protagonista de la obra de teatro “Silenciados” sobre el asesinato de distintas personas homosexuales a lo largo del S.XX), Maggie Civantos, Chico García, Ignacio Mateos Vivancos, Sergio Ocón y Noemí Ruiz. Con algunos ya había trabajado anteriormente y con otros lo hacía por primera vez, pero todos ellos se dejaron la piel en el proyecto desde el principio, aceptaron unos papeles muy difíciles y me dieron todo lo que les pedí y mucho más. Placer es una historia donde básicamente todo se sostiene en torno al diálogo entre los siete protagonistas por lo que encontrar a los actores perfectos se convirtió en una obsesión para todo el equipo desde el principio. Por suerte los encontramos.

¿Cómo fue el proceso de producción?
Todo salió bien, desde el principio tuvimos muy claro lo que queríamos hacer y el productor, Habacuc Rodríguez, me dio toda la libertad del mundo para rodar el corto que yo quería, con los actores que yo quería y dándonos mucho margen para la improvisación. Tuve la suerte de contar con el equipo con el que llevo trabajando más de cuatro años y todos nos conocemos, sabemos de qué pie cojeamos cada uno y cómo tenemos que sacar adelante el rodaje. Era un guión difícil pero que creo que ha llegado a buen puerto aunque eso yo no soy nadie para decirlo, lo tiene que decir el espectador.

¿Vendrás a Madrid a presentarlo?
Sí, claro, me hace muchísima ilusión. En 2006 en el Festival de Cine Gay Lésbico de Andalucía me dieron mi primer premio, ganamos al mejor cortometraje con "¿A quién te llevarías a una isla desierta?" por lo que me hace mucha, mucha ilusión presentar "Placer" en el Lesgaicinemad. Es su primer paso y ese es el que siempre se recuerda con más cariño, así que allí estaremos todo el equipo.

domingo 1 de noviembre de 2009

Sobre máscaras y disfraces ....


Pues de esta guisa iba yo ayer, enfundado en un traje negro y con la careta de GhostFace enfundada aunque a mitad de la noche voló y me la puse sobre la cabeza para poder respirar. La barbilla de la careta quedaba así justo encima de mi cabeza como si fuera un gran falo lo que me hizo replantearme si realmente iba disfrazado de psycho-killer o de despedida de soltera.

Con la careta simplemente quise homenajear a una de mis películas favoritas, la muy inteligente y muy cinéfila Scream. Y de paso pido desde aquí a Wes Craven, Neve Campbell y Courtney Cox que no hagan la cuarta parte (David Arquette me da igual porque por mí lo podían haber matado, descuartizado y quemado sus restos justo después del magnífico prólogo de la primera parte) porque si algo está bien como está y si ya se ha hecho una de las mejores trilogías de terror de la historia del género ... ¿para qué cagarla con más partes?

El caso es que es muy raro que yo me disfraze con máscaras porque me da el agobio y la claustrofobia. Pero las máscaras siempre van a tener una gran virtus: esconden y ocultan.

En unas horas vuelvo a Madrid con un montón de cambios y con la sensación de que todo va mal eliminada por completo. Una llamada de teléfono el viernes por la tarde ha cambiado mucho las cosas y me enfrento a una semana que es como el principio del resto de mi vida ... y encima coincide con la presentación de Placer mañana y el jueves en la capital. Las cosas empiezan a marchar y los planetas empiezan a alinearse, lo sé ... pero mientras tanto las máscaras siguen haciendo falta.

sábado 31 de octubre de 2009

Sobre secretos oculares y tascas cinéfilas de barrio ...


La verdad es que nunca he entendido la gente que mira raro y como si fueran apestados a los que deciden ir solos a ver una película al cine. A mí siempre me ha gustado mucho ir entre semana solo, de hecho muchas veces ni siquiera le digo a mis amigos que voy a tal o cual película para que no se acoplen. Eso sí, me molesta mucho cuando la taquillera te mira como si fueras un psycho killer, se acerca el micro a su boca perfilada con pintalabios marca "tienda de los chinos de la esquina" y te dice "¿sólo quieres una?" En fin, el caso es que ayer me apeteció mucho ir solo a ver una película así que aproveché para hincarle por fin el diente a El secreto de sus ojos ya que hacía tiempo que la quería ver pero aún no había encontrado la oportunidad y como casi todos mis colegas o la habían visto ya (se estrenó hace más de un mes) o no querían ir, pues allá que me planté en el multicines Rosaleda (me encanta lo entrañable y choni que es este último reducto de las multisales de toda la vida en Málaga) para aprovechar también que estoy pasando unos días en el sur y que aquí me puedo dar el lujo de ver una película por 4 euros.

Hablar de El secreto de sus ojos a estas alturas me parece ya un poco absurdo. Se ha dicho de todo y se ha elogiado hasta la saciedad cualquier aspecto de la última película de Campanella así que yo no voy a decir nada que no sepáis o que no hayáis pensado ya. Yo a este director le tengo un cariño especial porque me regaló uno de los momentos cinéfilos más mágicos de toda mi etapa universitaria. Una noche de estas donde se supone que teníamos que estudiar para los exámenes de febrero pero no teníamos ni putas ganas, mi adorada Reme (compañera de piso estudiantil y una de las mejores personas con las que me he encontrado en mi vida) decidimos ir al videoclub para vencer la tentación de salir de copas al centro alquilándonos una buena película. La elegida fue El hijo de la novia y a la hora de película el cuadro que teníamos montado en el salón de casa era el siguiente: Reme en un sofá, yo en otro, en medio la mesita baja con dos rollos de papel higiénico y nosotros dos llorando a lágrima viva. Siempre me acuerdo del día en que veo una película que me marca mucho y esa noche El hijo de la novia me tocó como pocas veces me ha tocado una historia. De hecho el añó pasado cuando murió mi abuela, no sé porqué no pude dejar de pensar durante días en la película de Campanella ....


Ah, que me desvío y el asunto de este post es El secreto de sus ojos. Como ya he dicho que hablar y elogiar esta película a estas alturas del partido es un poco redundante, sólo diré que me pareció de esas pocas veces en que los planetas se ponen de acuerdo para alinearse y que todos los elementos del filme rozan la perfección: actores (el tándem Ricardo Darín-Soledad Villamil es pura química como ya demostraron en El mismo amor, la misma lluvia; pero el que se quedó con toda mi atención fue Javier Godino que ya me enamoró en Hoy no me puedo levantar como Colate pero que aquí sencillamente está de Oscar con su interpretación del aterrador Isidoro Gómez), la historia que mezcla mil géneros y todos los trata bien, la música, la dirección de Campanella, los golpes de humor que no chirrían y un final que pone los pelos de punta.

El secreto de sus ojos es una de esas raras películas que llegan a la cartelera para convertirse en clásicos instantáneos, como el Nesquick pero sin conejo gilipollas al que dan ganas de hervir en la cazuela. Una obra de arte y una lección de hacer buen cine porque la película tiene tres secuencias (la del partido de fútbol, el interrogatorio y el final) que deberían ser incorporadas a todos los manuales sobre cómo hacer cine del planeta. Poco más qué decir, de El secreto de sus ojos es mejor hablar poco e ir corriendo a disfrutarla al cine, pocas veces el dinero de la entrada está tan bien invertido.

El tráiler de esta maravilla:


Por cierto, anoche tuve uno de esos momentos entrañables que de vez en cuando nos da el séptimo arte. Iba yo paseando a las 00:00 de la noche a Pumba cuando paso al lado de la tasca de barrio más cutre y sucia de todo el barrio, ese bar al que entras siempre de puntillas y donde están reunidos en poco menos de 10 metros cuadrados todos los mecánicos de la zona. Obviamente el bar lo preside un calendario de una muchacha lozana con unas tetas más grandes que la cabeza de Pepe Navarro. Pues al pasar por la puerta del bar escucho lo siguiente: "que guapa estaba Nicole Kidman allí, aunque el Kubrick este fue el que se cargó su matrimonio"


Dominado por la curiosidad eché un vistazo al interior del bar y vi como tres mecánicos (con sus monos azules llenos de grasa y su pelotazo de ron en la mano) veían embobados en la tele el principio de mi película favorita del mundo mundial, Eyes Wide Shut, que Canal Sur estaba emitiendo pasándose el formato, como no, por el forro de los pantalones. Los tres mécanicos siguieron comentando la película, lo bonita que era la fotografía y lo buena que era la interpretación de la Kidman ... Me dieron ganas de entrar a comentarla con ellos pero en ese momento Pumba levantó la pata y se meó en la puerta del bar por lo que decidí irme de allí después de que el dueño me regañara con un educado "me cago en tu puta madre y en la del perro subnormal" ... Otro día volveré y echaré con ellos una noche cinéfila de tasca de barrio.

jueves 29 de octubre de 2009

Sobre niños cabrones ....


Ayer fue uno de esos días, tipo anuncio de compresas, en los que lo que menos apetece es pensar e intentar odenadar el desorden. Así que apagué el chip de la exigencia cinéfila y fuí en buena compañía al cine a ver La huérfana animado por toda la gente que me había comentado que era bastante mejor de lo que parece a primera vista. Y sinceramente no me defraudó: 120 minutos de pura diversión sin complejos, algún que otro susto (todos previsibles, eso sí), una niña hija de perra que inmediatamente se gana la simpatía del público y un reparto mucho más sólido de lo que cabía esperar en un producto de la Dark Castle.

No sé en qué blog, fotoblog, facebook o similiares he leído recientemente la mejor definición posible de La huérfana así que espero que su autor, si lee esto, me perdone por no mencionarlo. El caso es que en algún lugar de internet leí hace poco que esta película era perfecta para haberla estrenado en los noventa porque seguía punto por punto el esquema de "clásicos" del suspense noventero tan entrañables como La mano que mece la cuna, El buen hijo, El abogado del diablo y todas estas pelis que veían nuestros padres y que nosotros siempre nos la apañábamos para echarles una ojeada a escondidas. Así que a las virtudes de La huérfana hay que añadirle ese componente nostálgico con el que a mí personalmente ya me tiene ganado.


La huérfana no inventa nada nuevo pero tiene tan poca verguenza y se toma tan poco en serio a sí misma que sólo queda disfrutarla de principio a fin. Además es de agradecer el componente perverso del personaje de Esther que no sólo es una niña cabrona sino que además es sexualmente activa lo que da más miedo aún ... vamos, que por momentos creí que los guionistas se habían inspirado en algún capítulo de Callejeros para crear a esta mala malísima de metro y poco. Y el tan comentado giro final que explica la historia no está nada mal aunque yo hubiera preferido que hubiera pasado lo que creía firmemente que iba a pasar desde el minuto 15: que Esther no era una niña sino un niño marica y lleno de traumas que ocultaba su pito entra las piernas y que mataba a todo aquel que descubriera su secreto hasta perseguir su sueño de operarse antes de los 10 años. Y obviamente el personaje había decidido hacerse llamar Esther por su adoración marica e incondicional hacia Madonna ... Hubiera sido muy fuerte lectores pero no, el giro es otro pero la verdad es que también te deja con las patas colgando. Y así precisamente me quedé yo al ver en los créditos que uno de los productores de La huérfana es Leonardo DiCaprio ... misterios de la vida y del cine, oiga.


Pero bueno, la verdad es que el español Jaume Collet Serra se está haciendo un hueco en Hollywood a lo tonto. Con La casa de cera ya demostró que la historia y los personajes le importaban tanto como a Isabel Coixet la acción en sus películas, pero que a nivel visual era un tío muy, muy, muy interesante. El terror y el suspense le vienen como anillo al dedo y si ya en La casa de cera dignificó el slasher adolescente (ese plano cenital en el que el psycokiller de turno captura a la protagonista probablemente sea de lo mejor que ha parido el género en años), en La huérfana hace lo mismo con la variante del terror de niños psicópatas y mamones. Muy bien por Collet Serra que además entra de lleno en mi top 10 de directores que alegran la vista.


El caso es que el visionado de La huérfana me hizo recordar una de las cosas más bizarras que vi el año pasado, el reality show Psychic Kids: children of paranormal que emitió en EEUU la cadena A&E. El programa consistía en reunir a una serie de niños con un sexto sentido y llevarlos a lugares donde se supone que pasaban cosas extrañas: se oían voces, se notaban presencias y todo eso que haría dar palmas con las orejas a Iker Jiménez. Juro que la primera vez que oí hablar de este reality creí que era coña pero no, para nada. Imaginaos el percal: un crío sacado de El sexto sentido entrando en una casa donde sus dueños afirman ver fantasmas y tiene que ponerse en contacto con ellos para deleite de la audiencia ... Si todavíais seguís pensando que esto es coña echadle un vistazo a la promo del programa:


Imaginaos las nominaciones del programa, como para expulsar a uno de los críos para que luego te mande a todos sus amigos muertos a tu casa. En fin, la realidad que siempre acaba superando a la ficción.